15/6/17

MI GRAN SUEÑO

Siempre se tienen sueños íntimos y desde muy niño fui muy aficionado a la lectura y desde los 10-12 años devoraba cuanto libro y revista caía en mis manos. En mi hogar siempre había muchos porque era la afición de mis Padres.

Por eso, desde muy joven mi sueño ideal era ser “Escritor”. Me parecía increíble que una persona lograra, -a través de las páginas de un libro-, transportarte a paisajes, situaciones y acciones sensacionales que te hacían vivir, con pasión, dolor o tristeza, influyendo en tu estado de ánimo y tu forma de pensar.

Mi interés era estudiar “Literatura y Letras” para llegar a ser un buen escritor. Admiraba la vida y obras de los grandes escritores como Ernest Hemingway, Julio Verne, Honorato Balzac, Fedor Dostoievski, Oscar Wilde, Mark Twain, Alejandro Dumas, Karl May, Emilio Salgari, Charles Dickens, Daniel Defoe, Víctor Hugo y en fin, miles de autores sensacionales que hacían vibrar mi alma y mi corazón.

No pude estudiar literatura porque en ese tiempo, -el siglo pasado-, la Literatura no estaba entre las profesiones lucrativas del mundo, (decían mi padres), y parece que los que se dedicaban a esto tenían que sufrir muchas penurias y sinsabores, antes de llegar a ser reconocidos.

No bastaba con solo tener talento, el mundo era muy escéptico a este tipo de oficios y manifestaciones. Los únicos signos culturales que eran realmente admirados eran el Teatro y la Pintura.

Ni que hablar del “Talento”. El paso de los años me demostraron, - en aquella época-, que no tenía talento para escribir. Por más que me esforzaba, no era capaz de escribir nada bueno, largo y agradable para mí mismo.

La poesía no me llamaba la atención, aunque leía a Rafael Pombo, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, Gustavo Adolfo Bécquer, José Asunción Silva y muchos otros. Pero lo hacía por cultura personal y por conocer sus sentimientos. Nunca  fui capaz de escribir un verso bueno.

No comprendía los géneros y estilos de la poesía como son los sonetos, rimas y no sé qué cosas más. Nunca trate de escribir ninguna, así como nunca probé el escribir un libro.

Pasaron los años y después de desempeñar por muchos años mi profesión (Administración Hotelera) con lujo de detalles, me sumergí en un campo desconocido para mí pero que aportó mucho a mi vida personal y a mi espiritualidad, la Docencia.

Es algo en lo que me fue muy bien y disfrute al máximo porque me gustaba y porque me parecía que estaba contribuyendo a la formación de jóvenes para el futuro. Era un profesional metido a docente y por eso fui muy intuitivo y sensible a  los pensamientos, intenciones y propósitos de mis alumnos. Mi trato con las personas me hizo ser más humano y abierto hacia el mundo.

Lo raro es que, -de un tiempo para acá-, ahora ya retirado, me están pasando cosas increíbles e inesperadas.

Una mañana muy temprano, sentado en mi computador me dio un sentimiento muy extraño y empecé a escribir, -casi sin darme cuenta que lo hacía-, un escrito sobre los sentimientos que afloran en ciertos momentos de la vida. No me parecieron buenos esos versos y los guarde para analizarlos después.

Ahora, pasado un tiempo, he retomado ese estado que yo he llamado, ”de inspiración” y me he puesto a escribir todo lo que se me viene a la mente.

Empecé a colocarlos en mi espacio de Facebook  y a mis contactos, amigo y otras personas desconocidas, les empezó a gustar y empezaron a comentar y a animarme.

Tan extraña situación que no acabo de comprender me llevo a investigar un poco y encontré, que lo que yo escribo se llama, dentro de un estilo de la poesía: Verso Libre.

“La poesía en verso libre generalmente no tiene reglas, dejándolas abiertas a la creatividad individual del poeta. Por lo general, los poemas en verso libre se reconocen por su falta de estructura y de rima.
Esos poemas pueden utilizar recursos poéticos, pero a diferencia de otras formas de la poesía, no están obligados a hacerlo.
Esta forma de poesía es algo polémico debido a su falta de reglas y estructura.
Robert Frost comparó el verso libre con jugar al tenis con la red abajo.” (Wikipedia).
Así me siento como cuando escribo, no soy académico, no sigo reglas, escribo lo que siento y solo lo público para esperar opiniones y así ir mejorando mi estilo, pero todo obedece a un impulso y a una inspiración.
Por eso los llamo: Versos Profanos, porque todo lo profano es aquello que esta fuera del orden establecido y va contra todas las normas, pero no intencionalmente sino intuitivamente, por desconocimiento de las mismas.
Solo espero que esta hermosa inspiración no se me acabe nunca y hasta el fin de mis días pueda escribir, -en este estilo libre y profano-, todo lo que se me viene a la mente y que puede sentir una persona que experimenta el amor y todas sus facetas.
Pueden encontrar mis Versos Profanos en mi perfil de Facebook y en algunos Grupos alusivos de F. B. publicados todos los viernes.

Dicen que la poesía es el idioma del amor
y cuando lo habla el corazón...
se desnuda el alma y se nubla la razón. 
JWM.


Muchas gracias por su generosidad y su gentileza al aceptar mis escritos. 

M. L.
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